{"id":14718,"date":"2024-12-10T19:59:03","date_gmt":"2024-12-11T00:59:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/?p=14718"},"modified":"2024-12-10T19:59:49","modified_gmt":"2024-12-11T00:59:49","slug":"pachacutec-toma-de-borla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/es\/pachacutec-toma-de-borla","title":{"rendered":"Pachacutec: Toma de Borla"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Articulo<\/strong><\/h3>\n<p>Pachacutec es sin duda al hombre m\u00e1s importante que am\u00e9rica del sur ha producido, sin duda uno de aquellos hombres que extempor\u00e1neos, causaron en el lugar que tuvo la suerte de verlos nacer, una revoluci\u00f3n completa incongruente muchas veces al proceso regular de desarrollo en el que se encontraban, por supuesto al caer en cuenta de ello los orejones hicieron de su unci\u00f3n como dios sol y gobernante del Tahuantinsuyo, una de las ceremonias m\u00e1s fastuosas jam\u00e1s vistas, c\u00f3mo fue? Wayraq Per\u00fa Expeditions les trae una de las recopilaciones hist\u00f3ricas de m\u00e1s bella narrativa que podremos encontrar, venida de parte de Mar\u00eda Rostworowski a quien nuestro equipo de estructuraci\u00f3n de contenidos a continuaci\u00f3n presenta los respetos m\u00e1s altos.<\/p>\n<p>De todas las comarcas vecinas llegaban a al Cuzco numerosas llamas cargadas de objetos para ritos y festejos.\u00a0 Del caluroso Anti eran tra\u00eddas innumerables cestas de coca escogida, hierbas olorosas y resinas arom\u00e1ticas; amonton\u00e1ndose los fardos en los dep\u00f3sitos de los templos.\u00a0 De los yungas llegaban conchas, indispensables para los sacrificios, as\u00ed como rojos pimientos y rocotos para sazonar los potajes reales. Numerosas eran las finas telas y las armas confeccionadas, que servir\u00edan para los suntuosos ropajes de los se\u00f1ores. Expertos cazadores se aventuraban entre los riscos y picachos en busca de p\u00e1jaros raros, cuyas plumas utilizar\u00edan para adornar el llautho del inca; otros cazaban fieros pumas y otorongos, sagrados c\u00f3ndores y halcones. De las fr\u00edgidas punas bajaban los pastores<br \/>\narriando las llamas sin tacha que ser\u00edan inmoladas al Inti, padre del futuro soberano.<\/p>\n<p>E l movimiento se hac\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s grande, mientras de noche se iluminaban los cerros con los fuegos de los huayras, peque\u00f1os hornos para fundir los metales. Afanosamente trabajaban los plateros labrando la vajilla del nuevo inca, el vaiv\u00e9n de los preparativos se un\u00eda a l sordo ruido de los batanes, ocupaci\u00f3n de las mujeres, que mol\u00edan en ma\u00edz para la chicha, poco a poco se llenaban las panzudas tinajas y los frescos ar\u00edbalos con el fresco brebaje, necesario para los festejos y las libaciones rituales.<\/p>\n<p>Atareados preparaban los sacerdotes los sacrificios que formaban parte importante de la inauguraci\u00f3n de cada reinado; el menor olvido o descuido podr\u00eda traer funestas consecuencias para la naci\u00f3n entera. La ira y venganza de los dioses eran temibles. En cuanto a los augurios, ellos iban a anunciar el encumbramiento y futuro esplendor del nuevo gobierno.<\/p>\n<p>A medida que iba a acercarse el d\u00eda de la ceremonia, hac\u00edan su entrada a la ciudad los invitados. Con gran fausto y pompa llegaban los confederados, atra\u00eddos por la fama naciente de Yupanqui y rodeados de brillantes sequitos. Modestos sinchis vecinos se mezclaban con los peque\u00f1os jefes, que abundaban en aquel entonces a pocas leguas del mismo Cusco. La derrota sufrida por los chancas, hac\u00eda prever el auge futuro de los incas. Cada uno tra\u00eda consigo presentes y dones, seg\u00fan sus posibilidades, suaves mantas, metales preciosos y ex\u00f3ticas plumer\u00edas. Los se\u00f1ores que no pod\u00edan acudir a las fiestas, enviaban sus emisarios cargados de regalos, en demostraci\u00f3n de reconocimiento al nuevo inca.<\/p>\n<p>Mientras en el Cusco la expectativa iba cada d\u00eda aumento, el pr\u00edncipe Cusi, encerrado en un aposento, se preparaba, rogando a los dioses por un feliz reinado. Hera costumbre que el heredero fuese sometido a un profundo ayuno; diez d\u00edas no com\u00eda sino un poco de ma\u00edz crudo y no beb\u00eda m\u00e1s que agua pura. Tambi\u00e9n le era prohibido to<br \/>\ndo contacto con sus mujeres. La misma abstinencia era observada por los dem\u00e1s orejones, sino que les era permitido circular libremente por la ciudad.<\/p>\n<p>El d\u00eda del advenimiento, el soberano tomaba una \u00f1usta por coya o reina. Era la esposa del sol que su padre le daba. Se convert\u00eda en la mujer principal, fuera de las numerosas concubinas que ten\u00eda el soberano. Al igual que su futuro esposo estaba la princesa recluida y sometida tambi\u00e9n al mismo ayuno.<\/p>\n<p>Desde el alba designada para las ceremonias, la gran plaza del Aucaypata se llenaba de todos los principales personajes de la confederaci\u00f3n. Eran curacas y se\u00f1ores orejones ataviados con suntuosos trajes y plumer\u00edas, luciendo labradas patenas de oro y plata. En un sitio eminente eran colocadas las estatuas del sol y los principales dioses, mientras las momias de los incas difuntos en impresionante y solemne cortejo llegaban rodeadas de sus descendientes. Lentamente ocupaban sus asientos de oro en lugares designados de antemano, y por orden de sucesi\u00f3n, los hurin al lado opuesto a los hanan, no faltaba ning\u00fan inca desde el fundador Manco C\u00e1pac.<\/p>\n<p>Mientras tanto los sacrificios y plegarias se suced\u00edan sin interrupci\u00f3n. En el templo del sol eran inmoladas llamas y pacos que no tuvieran defecto alguno, junto con venados, pumas, otorongos y diversos animales, excepto zorros, pues los ten\u00edan por mal ag\u00fcero. Igual eran ofrecidas plumas y conchas tra\u00eddas de la lejana Mama Cocha, coca y hiervas arom\u00e1ticas. Al aparecer los primeros rayos solares se iniciaba el sacrificio m\u00e1s solemne el que solo se efectuaba en las circunstancias m\u00e1s grandes era el de la C\u00e1pac Cocha. Consist\u00eda en el sacrificio de ni\u00f1os entre los cuatro a doce a\u00f1os. Contadas eran las veces que recurr\u00edan a tan terrible ceremonia y solo se llevaba a cabo al tomar el inca la borla; al salir el soberano en alguna empresa peligrosa; a la muerte o enfermedad del pr\u00edncipe, o cuando un peligro eminente se cern\u00eda sobre la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al momento que los doscientos ni\u00f1os de dos en dos, var\u00f3n y hembra sal\u00edan al templo, iniciaban los sacerdotes las plegarias al inti a fin de conseguir suerte y prosperidad para el soberano. Escog\u00edan para el efecto, las m\u00e1s hermosas criaturas, que no tuvieras tacha ni deformidad, las cuales ataviaban, para la ocasi\u00f3n, con lujosas vestimentas. El jefe de los sacerdotes, el Villac huma, iniciaba el primer sacrificio ofreci\u00e9ndolo al hacedor, rogaba por una larga vida para el inca, u por sus futuras victorias \u201cy hecha esta oraci\u00f3n ahogaban a las criaturas, d\u00e1ndoles primero de comer y de beber a los que eran de edad a los chiquitos sus madres, diciendo que no llegasen de hambre descontentos a donde estaba el hacedor.<\/p>\n<p>La misma ceremonia se repet\u00eda al \u00eddolo del sol, al trueno, a la huaca Huanacauri y a Pachacamac con la invocaci\u00f3n de: \u00a1Oh \u00a1!tierra madre! A tu hijo el inca tenlo encima de ti, quieto y pac\u00edfico.<\/p>\n<p>A los ni\u00f1os los ahogaban y los enterraban junto con una numerosa vajilla de oro y plata y preciosas conchas de mullo (Spondylus sp.)<\/p>\n<p>No quedaba \u00eddolo ni huaca que no recibiera ese d\u00eda alguna especie de sacrificio, pues ten\u00edan la superstici\u00f3n que si alguna le faltaba ofrendas tomar\u00eda m\u00e1s tarde venganza contra el Inca. Hasta los adoratorios de los cerros nevados sub\u00edan los sacerdotes y desde el m\u00e1s alto que pod\u00eda llegar, arrojaban con hondas, la sangre coagulada de los sacrificios a las cumbres inaccesibles.<\/p>\n<p>Durante el tiempo que estos sacrificios se efectuaban en el templo del sol y en los diversos adoratorios, los se\u00f1ores reunidos en la gran plaza de Aucaypata, aguardaban la llega del Inca Viracocha. Al acercarse el viejo soberano al lugar de reuni\u00f3n, sali\u00f3 a recibirlo el pr\u00edncipe Cusi y los salud\u00f3 como a su se\u00f1or. Una vez en la plaza ante los dignatarios reunidos y bajo el auspicio de los \u00eddolos y momias reales se quit\u00f3 el anciano monarca lentamente, la mascapaicha de la cabeza y se la puso en las sienes de pr\u00edncipe Yupanqui. Era costumbre muy antigua que al recibir la borla, el que la entregaba hab\u00eda de nombrar al nuevo Inca con apelativo distinto al que\u00a0 ya ten\u00eda, el cual era el suyo de all\u00ed en adelante.<\/p>\n<p>Al hacerlo dijo gravemente el despose\u00eddo monarca: \u201cyo te nombro para de hoy en adelante, m\u00e1s te nombren los tuyos e las dem\u00e1s naciones que te fuesen sujetas, Pachacutec Yupanqui Capac Indichuri, que es hijo del sol que transforma el mundo\u201d<\/p>\n<p>Una vez coronado quiso Pachacutec que fuese el viejo inca quien le rindiese homenaje, P ara ese fin mando a traer una olla usada tal como se hallase en la primera casa y llen\u00e1ndola de chicha la entrego a Viracocha para que la bebiera, sin que dejara nada de su contenido. Cumpli\u00f3 le viejo soberano lo ordenado, y sin replicar palabra alguna, y al terminar se inclin\u00f3 y pidi\u00f3 perd\u00f3n por la deserci\u00f3n de Cuzco. Pachacutec lo levanto inmediatamente. Recibiendo Viracocha en todo momento el respeto debido de su rango.<\/p>\n<p>Al exigir este publico homenaje, seguramente obedec\u00eda Yupanqui a su concepto de dignidad real y a asum\u00eda todas las responsabilidades que el cargo le exig\u00eda, al mismo tiempo que era una reparaci\u00f3n hacia le Cuzco con el cual se identificaba.<\/p>\n<p>Una de las insignias que recib\u00eda ese d\u00eda el Inca, era un llautho del cual colgaba la mascapaicha sobre la frente. Esta era confeccionada de fin\u00edsima lana roja, pasada por delgados canutos de oro fino, que terminaba desflecada sobre las cejas. Encima del llautho alsabanse dos peque\u00f1as plumas de corequenque (qori q\u2019ente).\u00a0 Las dem\u00e1s prendas eran el topayauri una especie de cetro de oro, emblema del mando; el suntur paucar, un asta cubierta de plumas; la macana, un arma con una estrella de metal puntiagudo en el cabo, el inca usaba en vez de cobre una extremidad de oro. Huaman poma dibuja al noveno monarca con una honda en la mano, advirtiendo que la piedra arrojada era de oro fino. Fuera de estas armas ten\u00eda el soberano un estandarte parecido a una banderilla cuadrada, tiesa y peque\u00f1a con los colores del arco iris pintados y dos culebras tendidas, Igualmente usaba un quitasol de plumas, aunque seg\u00fan los dibujos de Huaman Poma parece que fuesen las coyas las que lo empleaban.<\/p>\n<p>Un aire de dignidad real y majestad emanaba de la joven figura del Inca. Pocos son los datos del aspecto f\u00edsico de Yupanqui; sabemos que era alto y gentil teniendo una mirada que dominaba y subyugaba a cuantos lo rodeaban. Varios cronistas comparan sus ojos con los del puma.<\/p>\n<p>Con la indumentaria real tomo Pachacutec asiento sobre una tiana de oro macizo, levant\u00e1ndose luego los principales a rendirle homenaje; iban \u201c los se\u00f1ores, uno a uno, comenzando los orejones y tras ellos los se\u00f1ores y caciques de mas pueblos , Y puestos delante del inca descalzos\u00a0\u00a0 y con unas plumas peque\u00f1as en la mano, llamadas tocto, de ciertos p\u00e1jaros que se cr\u00edan en los p\u00e1ramos volv\u00edan las palmas de las manos hacia el rostro del inca, haci\u00e9ndole acatamiento, Y le pasaban las plumas por delante de la cara, mene\u00e1ndolas, y luego las daban a un caballero que estaba junto a \u00e9l , el cual las tomaba y las recog\u00eda todas y despu\u00e9s las quemaba, Juraban as\u00ed mismo por el sol, levantando el rostro para \u00e9l, y por la tierra de serle leales, y servirle en lo que les mandase.<\/p>\n<p>Pachacutec como magnifico soberano, hizo a todos dones y mercedes, actitud que agrado sobremanera a los se\u00f1ores y curacas.<\/p>\n<p>Como hemos dicho anteriormente, el inca tenia que tomar el mismo d\u00eda de su advenimiento una coya como esposa. Pachacutec escogi\u00f3 a Mama Anahuarque, natural del pueblo de Choco, era una joven de cara redonda y hermosa, de ojos y boca chica \u201cmuy damada las manos y pies\u201d. Murua asegura que era valerosa y belicosa; debe haber sido inteligente y decidida ya que posteriormente le entrego repetidas ves el Inca el gobierno del Cuzco durante sus ausencias. Ten\u00eda esta princesa por costumbre cuando estaba enojada o cuando re\u00eda, darse golpes en el pecho diciendo: \u201cv\u00e1lgame ticsi viracocha runacamac\u201d, y al pronunciar esta palabra ca\u00edan al suelo los que la rodeaban, prostern\u00e1ndose ante el nombre de la divinidad. Cuenta Human Poma que al enojarse el Inca con la coya pon\u00eda ella la cabeza sobre el suelo, no movi\u00e9ndose de all\u00ed hasta que su marido la llamara.<\/p>\n<p>Sus nupcias se celebraron con m\u00e1s pompa que las que hab\u00edan tenido lugar hasta entonces. Ante todo se dirigi\u00f3 el soberano acompa\u00f1ado de sus parientes al templo del sol, a fin de rogar a su padre el Inti, le otorgara una hija suya por mujer, pues dec\u00edan que la \u00f1usta no pod\u00eda ser otra que la hija del mismo astro. Luego Yupanqui, con todo su sequito, fue a casa de la \u00f1usta, que le estaba aguardando. Las calles por donde ten\u00eda que pasar el cortejo, estaban todas adornadas con mantas vistosas, no solo los lados de la ruta sino en las techumbres. La princesa esperaba al Inca rodeada de numerosos se\u00f1ores y acompa\u00f1ada de su madre. Al llegar el soberano, la joven con gran humildad le hizo un saludo, cayendo al suelo ante \u00e9l. Apresuradamente la levanto Pachacutec entreg\u00e1ndole ricos dones que consist\u00edan en vestidos de incre\u00edble finura y tupus de oro, al mismo tiempo que le rogo se vistiera con ellos.<\/p>\n<p>De regreso a las sala, entr\u00f3 Mama Anahuarque ataviadas con las prendas donadas por su esposo. Luc\u00eda una larga T\u00fanica, sujeta a la cintura por una ancha faja. Sobre sus hombros llevaba una peque\u00f1a manta de brillantes colores prendida con cuatro alfileres de oro, mientras sus cabellos sueltos y lisos ten\u00edan por todo adorno una vincha dorada y pintada.<\/p>\n<p>Hacia ella fue el inca y acerc\u00e1ndose a la joven tom\u00f3 una oxata o sandalia adornada de oro y con sus propias manos calz\u00f3 a la \u00f1usta, siendo este acto una de las ceremonias del matrimonio. Hecho esto el viejo inca Viracocha se levant\u00f3 de su asiento de oro, ya que presenciaba toda la ceremonia como el m\u00e1s ilustre invitado, y yendo hacia la nueva coya la abrazo y la bes\u00f3, haciendo ella lo mismo. Luego Pachacutec bes\u00f3 igualmente a su mujer y le ofreci\u00f3 cien mamaconas para su servicio, i dando el Inca la mano a la princesa le dijo \u201cvamos Coya\u201d a lo cual respondi\u00f3 ella \u201csi se\u00f1or \u2013 solo Rey\u201d. Todos salieron de casa de la joven y se dirigieron al templo del sol seguidos de los se\u00f1ores del reino.\u00a0 El suelo cubierto de espigas de oro y plata resplandec\u00eda en el puro aire serrano, mientras las telas y las plumas colgadas a lo largo del camino ondeaban en la fresca brisa.<\/p>\n<p>En el templo lo aguardaba el gran sacerdote, ataviado de sus brillantes galas; al entrar el soberano al recinto sagrado; le entrego dos peque\u00f1os queros llenos de chicha.\u00a0 Lentamente vaci\u00f3 el Inca el contenido al suelo ofreciendo e<br \/>\nl uno a sol y el otro a Huanacauri. Luego recibieron los dos esposos unas plumas de pilco y se sacrificaron dos llamas blancas al Inti, rogando el sumo pont\u00edfice por la felicidad y larga vida de los reci\u00e9n casados. Terminada la ceremonia se dirigi\u00f3 la comitiva al palacio del soberano, que estaba profusamente adornado y donde los esperaba comidas y festejos.<\/p>\n<p>En la gran cancha tomaron asiento ya sea sobre tianas o finas mantas los se\u00f1ores y curacas seg\u00fan sus rangos y parcialidades mientras la tinajas y keros de chicha circulaban libremente entre ellos. En estas ocasiones se suced\u00edan durante d\u00edas enteros fiestas y regocijos. Las grandes reuniones ten\u00edan lugar en la plaza del Aucaypata, bajo el auspicio de las momias reales y presididas por el joven soberano y su anciano padre.\u00a0 En las oportunidades como la toma de borla del Inca, ejecutaban los tradicionales cantares sobre los tiempos pasados.\u00a0 Estas largas epopeyas solo pod\u00edan ser narradas en presencia del monarca.<\/p>\n<p>Iniciaban los cantos mirando al soberano diciendo:<\/p>\n<p>\u00a1Ho! \u00a1Inca grande y poderoso, el sol y la luna, la tierra, los montes y los \u00e1rboles, las piedras y tus padres te guarden de infortunios y te hagan prospero, dichoso y afortunado sobre todo cuando nacieron! S\u00e1bete, que las cosas que sucedieron a tu antecesor son estas, y bajando los ojos al suelo principiaban a dar raz\u00f3n de las victorias y luchas de anta\u00f1o, de los hechos heroicos y tristes, alegres y temibles de los tiempos pret\u00e9ritos . Pero si alg\u00fan soberano no se hab\u00eda mostrado digno de su rango,\u00a0 era castigado con el silencio, ca\u00eda el olvido y la nada. As\u00ed cantaban primero la vida de un Inca, luego contestaban los coros, acompa\u00f1ados de tambores, replicando otro sobre diversos hechos. Horas duraban los cantos, hasta terminar con el \u00faltimo soberano, y, mientras tanto pasaban entre ellos los cantaros y los keros repletos de dulce y abrigadora asua.<\/p>\n<p>O tras fiesta no eran tan solemnes, eran alegres reuniones donde los j\u00f3venes bailaban, acompa\u00f1ados de tambores y pincullos. Igualmente ejecutaban el guayyaya, baile propio de los incas, danzado solo por los ayllus de sangre real; en \u00e9l no pod\u00eda tomar parte ning\u00fan forastero por encumbrado que fuese. Lo bailaban, sin brincos ni saltos, asidos de la mano los orejones y las pallas, movi\u00e9ndose lentamente al son de un tambor tocado por una mujer. Los danzantes eran precedidos por el estandarte del soberano; en las grandes ocasiones el mismo inca tomaba parte de \u00e9l.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres meses de regocijos; llegaban ya a su fin las fiestas del advenimiento del Inca Pachacutec. Antes de retornar a su tierra los se\u00f1ores principales de la confederaci\u00f3n marcharon acia el palacio de soberano y con mucha humildad y respeto se dirigieron al Inca diciendo: \u201cSe\u00f1or mirad por la Coya, nuestra reina y se\u00f1ora; mirad que en vuestra mujer; tratadla bien y honradla mucho, no ri\u00f1\u00e1is, se\u00f1or con ella\u201d.\u00a0 Y a ella dec\u00edan otro tanto, encarg\u00e1ndole mirase mucho por el Inca, y que pues era su marido, que le sirviese y obedeciese. Despu\u00e9s le encargaban a ambos que mirasen mucho por los vasallos y pueblos que ten\u00edan a su cargo.<\/p>\n<p>Al tomar licencia los curacas para retornar a sus tierras, eran colmados de regalos por el Inca, recib\u00edan un putti de preciosa Coca, joyas de oro y plata, mantas y finas plumas.\u00a0 Acabadas las fiestas; el Inca Viracocha manifest\u00f3 su deseo de retirarse a Calca; tres meses hab\u00eda tardado en el Cuzco, asistiendo a todos los regocijos.\u00a0 Pachacutec lo colm\u00f3 de todo lo que pod\u00eda necesitar, y le rogo viniese a la ciudad cuando le placiera. Betanzos situa la toma de borla de Cusi Yupanqui, veinte a\u00f1os despu\u00e9s del ataque al Cuzco por los chancas, al terminar la obra de reconstrucci\u00f3n de la ciudad. Es bastante dudoso que Pachacutec esperara tanto para legitimar su poder.\u00a0 Ahora bien, Betanzos nombra la muerte de Viracocha como sucedida diez a\u00f1os despu\u00e9s de tomar Cusi la mascapaicha, si sumamos estos diez a\u00f1os a los veinte que pasaron seg\u00fan \u00e9l, antes de la coronaci\u00f3n de Pachacutec tenemos un total de 30 a\u00f1os. Por otro lado vemos que los cronistas nombran a Viracocha como de edad Muy avanzada, a la llegada de los chancas, lo que le impidi\u00f3 luchar contra el enemigo.\u00a0 Sabemos igualmente que este inca falleci\u00f3 de ochenta a\u00f1os.\u00a0 Siguiendo los datos de Betanzos, esto nos dar\u00eda para Viracocha la edad de cincuenta a\u00f1os cuando el ataque a Carmenca por los Chancas, no estando de acuerdo este hecho con los datos que nos proporcionan otros cronistas. Por eso suponemos que Pachacutec no tardo en ce\u00f1ir la borla, al ruego un\u00e1nime de los orejones.\u00a0 En cuanto a Viracocha muri\u00f3, diez a\u00f1os despu\u00e9s de estos acontecimientos.<\/p>\n<h3><strong>Fuente<\/strong><\/h3>\n<p>Mar\u00eda Rostworowski:<\/p>\n<p>Fallecida tan solo el a\u00f1o pasado, un 6 de Marzo del 2016, el equipo de estructuraci\u00f3n de con<br \/>\ntenidos de Wayraq, ha querido brindarles una peque\u00f1a parte de la narrativa hist\u00f3rica de este grandioso libro \u00abPachacutec\u00bb, que lleva nuestra imaginaci\u00f3n a tiempos de los que solo conocemos fragmentos enmarcados en lineas mal escritas, este es nuestro homenaje a esta gran mujer, y esperamos sea este un incentivo m\u00e1s a su lectura que consideramos deber\u00eda ser pr\u00e1cticamente obligatoria.<\/p>\n<p>Por su parte, \u00abPachacutec\u00bb se encuentra a nuestro parecer entre las narrativas hit\u00f3ricas mas hermosas que enmarcan a este important\u00edsimo gobernante en la m\u00e1s pura realidad sin animo alguno de menospreciarlo o alzarlo pues al final son sus hobras milenarias, que hasta el d\u00eda de hoy perduran, las que dan testimonio real de ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Articulo Pachacutec es sin duda al hombre m\u00e1s importante que am\u00e9rica del sur ha producido, sin duda uno de aquellos hombres que extempor\u00e1neos, causaron en el lugar que tuvo la suerte de verlos nacer, una revoluci\u00f3n completa incongruente muchas veces al proceso regular de desarrollo en el que se encontraban, por supuesto al caer en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[86],"tags":[],"class_list":["post-14718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-destinos"],"views":323,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14718"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14720,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14718\/revisions\/14720"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.wayraqperu.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}